1. Ruidos molestos: el poliuretano inyectado cumple con la función de aislamiento acústico. Puede acabar con las molestias producidas por los ruidos de la calle o de los vecinos.. Produce una absorción acústica que lo hace muy eficaz.
  2. Evita pérdidas de calor en invierno y de frío en verano: gracias a que se trata de una espuma que se expande y adhiere para tapar todo tipo de fisuras y ranuras, se consigue un mantenimiento de la temperatura interior en todo el recinto.
  3. Desaparición de humedades: con el poliuretano inyectado se produce un aislamiento continuo en la zona a rehabilitar. En este caso, por las características impermeables frente a la absorción de agua la espuma de poliuretano, es capaz de evitar que la humedad entre en la casa. Pero a la vez deja que respire a nivel microscópico, por lo que no se acumularán microorganismos ni hongos.
  4. Ahorro energético: y ya no hablamos de hacerle un favor al planeta, sino a tu bolsillo. Porque ya no se tiene que gastar tanto dinero en el empleo de calefacción o refrigeración, que es donde la factura energética  se dispara.
  5. Fácil instalación: no es como otros aislantes térmicos que requieren de un gran número de elementos auxiliares y complejas aplicaciones. En este caso, se hacen unas perforaciones en los elementos que se quieran aislar y se inyecta poliuretano.
  6. Posibles fugas: no sólo se emplea en las paredes, techos y suelos, sino que también para pequeñas fugas que se produzcan en el baño o en la zona de la ventana  y que necesita aislamiento, porque a través de una fisura entra aire o agua.
  7. Espesor mínimo:  Gracias a su rendimiento térmico y a su estructura celular, con el poliuretano inyectado se obtiene un máximo aislamiento con el mínimo espesor.

Estas son tan sólo algunas de las ventajas de utilizar poliuretano inyectado. Es un aislamiento térmico de lo más eficaz, utilizado cada vez más en la rehabilitación de edificios.